
Por Enrique Gutiérrez
Más que la fuerza, la agilidad y la destreza, el corazón y la mentalidad olímpica son también parte fundamental para llevar al éxito a los atletas, tal y como lo revelaron Des Linden, estadunidense olímpica en 2012 y 2016, así como ganadora del Maratón de Boston en 2018, y Benjamín Paredes, mexicano olímpico en 1996 y 2000 y ganador del Maratón CDMX en 1997.
En una edición más de Convergence Lab de la Arizona State University (ASU) y la Embajada de Estados Unidos en México, Des Linden y Benjamín Paredes destacaron el papel de las universidades en el desarrollo del talento olímpico mundial y compartieron sus historias de éxito en charlas moderadas por Victoria Jackson, historiadora del deporte en ASU y codirectora del Great Game Lab y Mia Armstrong¸ managing editor de ASU Media Enterprise.
En su libro Choosing to Run, Des Linden destaca el valor de la persistencia como algo que siempre la ha distinguido, como ocurrió en 2011 cuando ganó el segundo lugar en la Maratón de Boston y aunque desde su perspectiva perdió, sus amigos la felicitaron porque pensaron que había sido la carrera de su vida. Pero no fue así, pues al año siguiente llegó por primera vez a unos Juegos Olímpicos, haciendo honor a su lema “keep showing up” y en 2018 se llevó el triunfo en la Maratón de Boston.
“La consistencia es un elemento esencial en los deportes; las personas me preguntan: ‘¿Qué puedo hacer para ser una mejor corredora o corredor?’ y siempre les contesto: Hay que ser consistentes, pacientes y seguir intentando’”, aseguró la estudiante y atleta en ASU, donde además de obtener su título en sicología y estudios religiosos participó en competencias profesionales del sistema deportivo universitario de Estados Unidos que fueron fundamentales para llegar a competir en dos Juegos Olímpicos.
Benjamin Paredes, quien ha corrido más de 40 maratones, recuerda con orgullo su primera participación en unos Juegos Olímpicos, en Atlanta 1996 y Sídney 2000, así como su victoria en la Maratón de la CDMX en 1997, destacando que la mentalidad olímpica fue la que le permitió alcanzar el segundo lugar en la Maratón de Nueva York de 1994 y conseguir el oro en los Juegos Panamericanos.
“Es una gran responsabilidad portar el uniforme de un país donde millones de personas te ven, por lo que necesitas dar tu mejor esfuerzo y dar tu vida en la competencia. Todo está en la mentalidad, porque el que piensa de una manera positiva domina su cuerpo, domina los esfuerzos y domina el dolor; cuando dominas estos elementos estás del otro lado, porque llegas a la excelencia deportiva”, indicó respecto a lo que en la vida cotidiana nos ayuda a enfocarnos en ser resilientes ante la adversidad, trabajar en equipo y celebrar el esfuerzo.
Por ello, las universidades en México y Estados Unidos son fundamentales para el desarrollo del talento olímpico al integrar programas deportivos de alto nivel, becas, acceso a instalaciones y recursos, apoyo académico y redes de entrenamiento y competición que permiten a los atletas combinar sus aspiraciones deportivas con sus objetivos educativos, alcanzando su máximo potencial tanto en el deporte como en sus estudios.